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Si vivimos en una ciudad, disponer de una terraza en nuestro piso suele equivaler a una vía de escape de valor inestimable. No obstante, son muchos los casos en los que estos espacios abiertos al cielo no son aprovechados de manera óptima, ya sea por falta de tiempo, de recursos económicos o, sencillamente, de ideas (cuando no de una mezcla de los tres factores). Si has decidido que ya es hora de reformar tu terraza, a continuación esbozamos una serie de consejos y consideraciones que merecen la pena ser tenidos en cuenta antes de ponerte manos a la obra, de cara a sacar el máximo provecho a ese rincón tan preciado, sobre todo en entornos urbanos.

¿Qué uso voy a darle a mi terraza?

Esta debería ser la primera cuestión que tendríamos que plantearnos antes de realizar cualquier tipo de reforma. Y para responderla, hemos de atender no solo a nuestros deseos, sino también al tipo de clima que predomine en nuestra localidad. Si la lluvia y el frío son una constante, probablemente lo mejor sea que te decantes por cubrir tu terraza, ya sea total o parcialmente. Pero para ello, antes deberás informarte sobre cuál es la legislación vigente en la materia (que varía de una comunidad autónoma a otra). De este modo sabrás si puedes llevar a cabo una reforma que incluya realizar obras ‘complejas’, o si, por el contrario, solo te está permitido colocar una pérgola o toldos para resguardarte de la climatología adversa. Asimismo, antes de tomar ninguna decisión, cerciórate de que los vecinos no pondrán pegas: tanto por una razón como por otra, puede darse el caso de que, una vez iniciada la obra esta deba detenerse, lo que supondría la pérdida del dinero y del tiempo invertidos.

Una vez sepamos qué podemos y qué no podemos hacer en nuestra terraza, procederemos a decidir cuál será la utilización de este espacio tan codiciado: ¿quieres convertir tu terraza en un jardín? ¿Transformarla en una estancia más de tu vivienda? ¿Hacer de ella el nuevo hogar de tus mascotas? ¿O preferirías instalar en ella una barbacoa para convertirla en el nuevo lugar de reunión favorito de tus amigos? Todas estas opciones (y bastantes más) son posibles, siempre que tu terraza reúna las condiciones necesarias. Veamos cuáles son algunos de los principales requisitos (aparte de los permisos mencionados) y aspectos más relevantes que tener en cuenta antes de ponernos manos a la obra:

Dimensiones

Si tu terraza es pequeña, las reformas que podrás realizar en ella serán limitadas. No obstante, la estructura de la misma siempre va a ser igual: una superficie y unas paredes que acoten la zona. Considera cambiar el material con el que está cubierto el suelo por otro que se ajuste más a tus necesidades y deseos. La madera para exteriores, la piedra natural, la baldosa cerámica, el césped artificial o el hormigón impreso siguen siendo las opciones más en boga.

Para vestir las paredes tendrás que atender al efecto que quieras lograr: aunque también puedes sustituir el material por el que están compuestas, te aconsejamos que, de cara a ahorrar tiempo y dinero, las pintes (el blanco y el verde suelen ser los colores más utilizados), sin olvidar utilizar algún tipo de producto que aísle de la humedad. Otra solución recurrente suele ser poner plantas colgantes o trepadoras.

Iluminación

La iluminación suele ser un factor que se pasa por alto. ¿Cuál es el recorrido del sol respecto a la ubicación de tu terraza? Esta cuestión es especialmente relevante si queremos aprovechar tanto la luz natural como el calor que esta pueda brindarnos (a nosotros y a nuestras plantas o mascotas). Antes de comenzar la reforma y colocar toldos o pérgolas, estudia este aspecto con detenimiento.

Ambientación

Y volvemos a la primera consideración (qué uso darle a nuestra terraza). Atendiendo a la misma, la ambientación será una u otra. Si has decidido convertir tu terraza en una zona donde relajarte y pasar mucho tiempo, asegúrate de que no vas a pasar ni frío ni calor. Coloca mobiliario cómodo, tanto para reposar (bancos acolchados, hamacas, sofás, etc.) como para tener a mano todo aquello que necesites sin tener que estar levantándote continuamente (una estantería, una nevera, etc.).

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