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El baño es uno de los lugares más difíciles de limpiar de la casa. Las baldosas son un material de suelo resistente al agua que ha demostrado ser perfecto para esta estancia. Sin embargo, a veces es difícil quitar la suciedad y el óxido, y sustituir los azulejos por unos nuevos no es una opción práctica.

Las manchas de óxido aparecen cuando el metal entra en contacto con agua sobre el azulejo. Es recomendable eliminarlas para que suelo y paredes no se vean afectados. A continuación, te damos unas directrices básicas para el mantenimiento de la higiene del baño.

Cómo limpiar el moho del baño

El moho del baño se puede quitar fácilmente con productos que tenemos por casa, sin necesidad de pasar por el supermercado a comprar químicos específicos.

Por ejemplo, se puede eliminar el moho del baño extendiendo vinagre blanco, en el caso de superficies de porcelana y acero inoxidable, y frotando con papel de aluminio. Una mezcla de sal y limón también puede funcionar si se deja durante unas tres horas sobre las manchas de moho y, posteriormente, se aplica corteza de cal para retirarla. Para que no quede ningún resto de moho, una conocida manera de tratarlo es con bicarbonato de sodio y un cepillo de dientes mojado. Por último, las baldosas del baño también pueden quedar relucientes… ¡con patatas! Si cortas este tubérculo por la mitad y la empapas en jabón, la puedes usar para limpiar el plato de la ducha. No te olvides del bicarbonato de sodio para los rincones menos visibles.

Estas técnicas funcionan tanto con la suciedad de las baldosas del suelo como con la de las paredes de los baños. Sin embargo, si el moho aún no ha desaparecido, tendrás que raspar el óxido. Para ello, puedes utilizar un raspador de pintura si el óxido es muy grueso y está muy seco. Pero sirven muchos tipos de herramientas, como un destornillador. Para una zona más delicada, puedes usar lana de acero o una lijadora. Es importante frotar muy cuidadosamente, para no dañar en ningún caso la baldosa en sí, y solo deshacerte del óxido.

Cómo limpiar la bañera

Es recomendable que, si usas mucho la bañera, la limpies semanalmente para eliminar todas las bacterias. En primer lugar, reúne todos los productos de limpieza que vas a usar, antes de ponerte manos a la obra. Puedes usar los caseros que hemos mencionado anteriormente, y que no son agresivos. Ponte guantes y abre la ventana para que haya una corriente de aire. Aparta y despeja todo lo que haya en la bañera, como botellas, envases de jabón, esponjas o juguetes infantiles, y límpialos para eliminar todos los restos de jabón.

Lava el grifo y los azulejos alrededor de la bañera con un pincel y un limpiador de azulejos, y enjuaga generosamente para disolver todo el producto. Asea en profundidad las paredes y los bordes de la bañera con un limpiador multiusos. Retira la espuma de jabón acumulada en las juntas de las baldosas y otras esquinas poco accesibles con un cepillo pequeño. Desatasca el desagüe de la bañera vertiendo media taza de bicarbonato de sodio y media de vinagre blanco. Después de unos minutos, vierte agua a alta temperatura para acabar con toda obstrucción. Por último, seca toda la superficie de la bañera con una toalla o un paño.