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Una de las características más apreciadas en lo que a cocinas se refiere, versa sobre la comodidad y la funcionalidad a la hora de remangarse a elaborar un plato o preparar una ensalada.

Y es que los tiempos en los que las cocinas consistieron en un reducido espacio de mármol blanco que hacía las veces de depósito de enseres, panera, banco de preparado, etc… parecen tocar a su fin.

Acostumbrados como estamos a consumir programas de televisión, cuyos cocineros profesionales parecen no escatimar hueco a la hora de separar los ingredientes correspondientes a la receta que se encuentren realizando en sendos platos, no podemos, por tanto, nosotros, quedarnos atrás. Ahora bien, dado que nuestra vivienda no suele ser, por lo general, un plató de televisión, no parecemos sino resignarnos a una cocina en la que, como afirma la sabiduría popular, dos son multitud.

Pero, ¿es la resignación nuestra única opción o existen formas imaginativas de recrear una cocina industrial en nuestra vivienda?

Veamos… Un primer acercamiento a las denominadas cocinas industrial podría comenzar por sustituir los materiales empleados habitualmente por el acero y el hierro para carpinterías y lámparas, tal y como observamos, a menudo, en establecimientos de restauración y similares.

El vidrio y la madera, por su parte, suelen ser los materiales más adecuados para los muebles. La madera, a ser posible, siempre que se pueda se intentará que tenga un aspecto antiguo e incluso deteriorado, proporcionando un aspecto relacionado con su uso. Y es que, para que necesitamos una cocina con una decoración excesivamente barroca cuando de lo que se trata es de convivir con utensilios e ingredientes comestibles.

Otro de los elementos a considerar para proporcionar un aspecto industrial a nuestra cocina pueden ser los azulejos. Así pues, será conveniente que estos presenten una forma rectangular y que estén colocados a modo apaisado y a rompe junta. La guida que puede colmar este exquisito pastel bien podría consistir en la utilización de ladrillos recuperados en las paredes.

Los colores bien podrían consistir en la infinita gama de grisees que oscila entre el blanco y el negro, utilizando para ello todos los matices de éstos que les confieran a las maderas, ese color industrial que también proporcionan, dicho sea de paso, otros colores apagados como verdes oscuros o azules marinos.

Por último, la reutilización de muebles de cocina parece ser la tónica dominante en los modernos establecimientos de restauración, lo cual constituye un recurso útil, a la par que económico y sencillo. Basta con permanecer ojo avizor entre el mobiliario urbano abandonado, los rastros más cercanos, así como muebles y enseres que familiares y amigos desechen por alguna enigmática razón.

Una adecuada combinación de los mismos, confiando en el gusto que, a buen seguro, poseemos y que nos hace, de una u otra manera, artistas de nuestro propio entorno cotidiano, harán el resto.

Ponerse en contacto con profesionales cualificados, habituados a reformar  cocinas, así como a proporcionar los mayores efectos con los mínimos cambios posibles nos puede ser de gran ayuda.

Haber pasado muchas veces por el mismo lugar es la mejor garantía de éxito.

Además, saber dónde se encuentran los materiales, muebles y demás elementos en la mejor calidad precio no siempre está en un click. En ocasiones, por no decir la mayor parte de las veces, recurrir a una opinión profesional es la mejor de las opciones.

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